ForeignMom's Blog

Bicultural mom adjusting to motherhood in a foreign country

Diferencias culturales que lastiman sin querer lastimar December 8, 2011

Filed under: Uncategorized — ForeignMom @ 7:40 pm

Nunca desde que empecé a escribir este blog lo había hecho en mi lengua madre pero el de hoy lo amerita. La cosa es que aunque lo escribiera en inglés, las personas anglosajonas no entenderían mi punto de vista simplemente porque crecimos en diferentes culturas.

Llevo ya muchísimos años viviendo lejos de mi México lindo y querido, al grado que mi corazón ha aprendido a vivir lejos de la gente que lo vio crecer, pero no sé qué tiene la época decembrina con su magia navideña, que cada que viene me hace sentir una nostalgia por mis raíces que en ningún otro momento del año llego a sentir.

Las posadas, los intercambios de regalos, las tarjetitas navideñas escritas de todo corazón por los amigos, la comida que recuerda los momentos más mágicos de la niñez y sobre todo la cena familiar de noche buena se echan mucho en falta. Tanto que aunque me la pase ocupada siguiendo las tradiciones de esta tierra en la que he empezado a forjar una familia, las fiestas navideñas no me saben a nada más que cera vieja de velas encendidas en navidades pasadas, en fiestas junto a quienes saben querer de la forma en que me gusta.

Hoy hablaba con dos de mis amigas más cercanas, esas que aunque no les digas nada, saben que algo anda mal contigo. Les contaba lo triste que he estado últimamente queriendo estar con ellas planeando festejos de esta época y siguiendo la tradición de dar y recibir detallitos con el afán de hacer sentir especial a tus amigos más cercanos. Nunca se me han quitado las ganas de dar algo a quienes están cerca de mi casi a diario así que este año no podía faltar la horneada de galletas y las tarjetitas que dicen todo lo especial que esas personas han sido para mí (nosotros) durante el transcurso del año.

Ya estaba acostumbrada a que estos gestos de aprecio no sean intercambiados sino que sólo vengan de mi parte, pero este año es diferente. Siento las ganas, o mejor dicho la necesidad de sentirme apreciada y valorada por mis amistadas locales de la misma forma en que yo lo demuestro, pero el querer que pase no cambia el hecho de que simplemente no somos del mismo lugar, ni hacemos las mismas cosas, ni demostramos la importancia que los otros tienen en nuestra vida de la misma forma.

Al comentar esto con mi amiga que actualmente vive en España, me dijo algo muy cierto: a mí también me está pasando lo mismo pero hay que saber que no porque la gente no te quiera de la manera en la que a tí te gustaría (o como estás acostumbrada) quiere decir que no te aprecian. Cada quien tiene su manera individual de hacerte sentir importante en su vida y si es diferente con el novio/esposo, con más razón con las amistades de tierras extranjeras quienes por cierto, no saben leer mentes. Me dijo que hay que saber decifrar la forma en la que estas personas nos demuestran su aprecio y siento que tiene toda la razón.

Tal vez no me había dado cuenta hasta que ella lo mencionó pero es que cuando se está un poco triste, a uno le gustaría que la gente nueva en su vida captara que si cuando ellos necesitan de tí, tu estás al pendiente de ellos todos los días, así es que te gustaría que ellos estuvieran al pendiente de tí. Pero aquí las cosas no funcionan de esa manera. Aquí se valora la privacidad y tal vez el control emocional y hasta llega a parecer molesto el hecho de que cuando, por ejemplo, una amiga está enferma la llames o le mandes mensajes de texto varias veces al día hasta que se mejore, cosa que en México es una expectativa inquebrantable de los amigos más íntimos. O que cuando te dicen “call me any time you need me” de verdad quieres contar con ellos como cuentas con quienes te dicen “si me necesitas, llámame” sólo para descubrir que nunca llamas a la hora que les es conveniente a ellos y que casi nunca te devuelvan la llamada.

¡Qué cosas! ¿no? Uno aquí esperando que lo empalaguen con llamadas, abrazos y apapachos y otros pensando que uno es demasiado chismoso y enfadoso cuando hace lo que le gustaría recibir.

En fin, siempre se aprende de las relaciones interculturales pero lo que he decidido es que ya no voy a disculparme por ser como soy y seguir mis tradiciones (por más que estas invadan la privacidad anglosajona) y al mismo tiempo aprenderé a no esperar que la gente interactúe conmigo de la misma forma en que lo hacen los amigos de la misma cultura.

 

 

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